miércoles, 17 de diciembre de 2008

AL ESTE DEL SOL Y AL OESTE DE LA LUNA


Hay un corazón repartido
en cada pauta de los caminos.
Si toma rumbo al sur
se pierde en sus locuras.
El norte devastado
le cerca las aventuras.
Un corazón sin rumbo
ha perdido los caminos
y se desgasta moribundo
en latitudes de olvido.
Tras la huella del este
el oeste le brindó abrigo
y le descalzó de amigos
los brazos fríos e inertes.
Al este equivocado del Sol
y al oeste incierto de la Luna
el corazón sin latidos de raíces
levantó una carpa nómada
en la huella sin nombre
de algún efímero eclipse.
Allí palidece de miedo
mientras adivina la espera
de colgarse a la cara del astro
donde más tibio amanezca.

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